Reseñas

Liam Gallagher – As You Were

Britpop/Pop-rock.

Warner Bros., 2017.

Reseña de David.

liam-gallagher-as-you-were-release-date-_132910782_228521562Alguien me dijo una vez que tu grupo favorito es como tu equipo de fútbol: sólo hay uno, y es para toda la vida. 1995 fue “El Año”, tanto de mi equipo como de mi grupo. El primero ganó la Recopa de Europa, el segundo publicó ‘(What’s the Story) Morning Glory?’.

Veintidós años han pasado, y el hombre que cantó ‘Live Forever’ o ‘Champagne Supernova’ se presenta por primera vez “en solitario”. Eso último tiene que ir, por supuesto, entre comillas, luego explicaré por qué. Lo cierto es que poca presentación necesita Liam Gallagher, pero ahí va una sui géneris a manos de un viejo fan: es el tipo que puso voz a ese gran compositor de canciones pop que fue su hermano Noel; que además fue punta de lanza del último gran movimiento musical nacido en las Islas Británicas; que perdió la voz fabulosa con la que fue bendecido a fuerza de vicio y testarudez -pero que gracias a la magia del estudio, reaparece tramposamente en todos sus discos-, y que ahora conserva más actitud que otra cosa, ya sea con un micro en el escenario o en la sala de prensa, algo que en estos días que corren en este mundillo, desgraciadamente no es poco.

Lo que necesitas saber de su disco es lo siguiente: inesperadamente, no está tan mal. Si sabías a lo que venías, claro -y esto el propio juego de palabras en el título del disco lo indica-. Liam nunca fue un gran compositor y es un tío musicalmente limitado, pero siempre ha tenido facilidad para hacer melodías pop-rock entre decentes y buenas, posiblemente contagiado por todos los años que le tocó cantar las de su hermano y una habilidad innata nunca demasiado trabajada.

Curiosamente, lo mejor que se puede decir de Liam en este trabajo, es que ha sido algo que nunca había sido hasta ahora: inteligente. Consciente de lo que es, y de que ahora esta solo, ha tomado dos grandes decisiones: la primera, y ahora se entenderán las comillas al principio de la crítica, al recibir ayuda de gente más preparada para cerrar la composición de la mayoría de los temas; la segunda, contar con una producción inédita hasta ahora en su carrera (quizás sólo puede parecérsele el último disco de Beady Eye, los New Order, salvando las distancias, que surgieron de las cenizas de Oasis una vez desertó Noel). El disco, grabado bajo la batuta de varios productores entre los que destaca Dan Grech-Marguerat (uno de esos tipos locos que ha sido llamado a filas por músicos tan dispares como Moby, Lana del Rey o The Kooks, siempre con buenos resultados en el departamento que a él correspondía), dispara en la misma dirección que todo lo anterior hecho por Gallagher: moverse entre canciones rockeras de actitud stone y mucho power-chord, y baladas dignas de un beatle con una terrible resaca. Sin embargo, el sonido no cae tanto como cabría esperar en el pastiche, suena retro sin oler mucho a rancio, tiene trucos actuales sin dar la sensación de botox musical para parecer 20 años más joven, es sencillo pero no simple. Y es efectivo.

Entre las canciones más ‘Supersonic’, por decirlo así, destacan ‘Wall of Glass’ (acertadísimo primer single, con una armónica totalmente abrasiva, guitarras crujientes y una buena melodía), ‘Greedy Soul’ (eso sí, ni le prestes atención a la letra, quedas avisado) y ‘I Get By’ (en el puente despliega inesperadamente quizás la mejor melodía del álbum, y a fin de cuentas está en compás 3/4, y esa variación es de agradecer). En el mismo estilo, ‘Come Back to Me’ y ‘You Better Run’ pasan sin pena ni gloria, como en su día lo hicieron las composiciones rockeras en los últimos discos de los mancunianos.

En los intentos de repetir ‘Wonderwall’, me ha gustado especialmente ‘Paper Crown’ -¿Casualidad que sea la única en la que Liam ni aparece en los créditos de autor?-, en la que se notan más que nunca los trucos de estudio ya mentados para hacer sonar su voz como en los 90, pero que cuenta con unos versos fabulosos y una guitarra con el drive perfecto adornándolos. ‘I’ve All I Need’ y ‘Bold’ tampoco están mal, sin embargo ‘Chinatown’ y ‘For What Is Worth’, curiosamente ambas single, me han parecido más cercanas al cliché empalagoso. El disco nos trae además dos medios tiempos bastante buenos, ‘Universal Gleam’ -no puede sonar más a Lennon en solitario- y especialmente ‘When I’m in Need’, con una cadencia adecuadísima, teclados y vientos aquí y allá elegidos con buen gusto, y un estribillo poderoso.

En fin, que aunque el disco no esté mal y cumpla expectativas moderadas o acalle predicciones catastrofistas y cenizas, esto no está ni cerca de ser 1995. Por otro lado, ¿qué importancia, qué sentido incluso tendría un Morning Glory si no? Precisamente ahí reside su valor: un gol en una final europea, desde el centro del campo, en el último minuto de la prórroga, es algo que sólo puede pasar una vez en la vida. Y a veces ni eso.

nota3

lo peor

Todo lo que aquí aparece ya lo has oído antes, más y mejor, en decenas de grupos. Uno de ellos el del propio Liam, por supuesto.

 

lo mejor

El disco cumple bastante bien con sus humildes expectativas y significa una excusa decente a un icono del rock británico para montar una gira nostálgica con la que ganarse el pan y salir de casa los próximos 3 años.

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