Reseñas

Queens Of The Stone Age – Villains

Rock Alternativo/Stoner Rock.

Matador, 2017.

Reseña de David.

XALjtNQ

Un año que nos trae un nuevo ataque de Queens of the Stone Age en forma de disco de estudio es un año digno de ser celebrado, por muchos Tom Pettys o Chris Cornells que tristemente nos hayan dejado. Cuatro largos veranos hemos tenido que esperar desde su último trabajo (‘…Like Clockwork’, Matador, 2013), pero el incombustible Josh Homme y los suyos por fin llegaron para calmar la sed.

Cuatro años para tener en nuestras manos lo nuevo de los Queens, claro, porque como por todos es sabido, el inquietísimo culo del señor Homme (ex-guitarrista de Kyuss, miembro de estudio de Eagles of Death Metal y reputado productor demandado por músicos tan heterogéneos como Arctic Monkeys, Iggy Pop o Lady Gaga) no puede permanecer mucho tiempo pegado a un mismo asiento, para beneficio nuestro. Pero bueno, hablando propiamente de las Reinas, cuatro años. Y es que precisamente es en este, de todos sus interesantísimos proyectos y aportes musicales, en el que siempre desata todo su potencial como músico. Porque no nos engañemos, pese a haberse rodeado siempre de músicos inmensos que han sabido potenciarle, QOTSA es y será siempre una suerte de The Josh Homme Show.

¿Y qué se nos ofrece en este ‘Villains’, entonces? Pues lo mismo, y a la vez distinto. El sonido stoner sigue estando ahí: las guitarras robóticas y mastodónticas que apestan, en el buen sentido, a pastilla grave de Humbuckers y la distorsión única del Boss SD 1; los bajos serpenteantes; los teclados febriles y por supuesto la percusión ágil y a la vez pesada, como un Shaquille O’Neal en la cúspide de su carrera, en aquellos días del inolvidable ‘Songs for the Deaf’.

No obstante, mucho se ha hablado del aporte que pudo ofrecer el tipo que se encargó de la producción del mismo, nada menos que el inefable y siempre interesante Mark Ronson, uno de los nombres propios en mayúscula de la industria musical americana hoy en día. Y es cierto que por momentos, se hace palpable el aporte que pudo llegar a ofrecer Ronson en las sesiones, sobre todo en el primer single y segundo corte del disco, ‘The Way You Used To Do’. El ritmo de boogie rock, palmas mediante, y el estribillo armónicamente tan distinto a lo que nos suele ofrecer QOTSA dan fe de ello. Sin embargo, las guitarras y los giros vocales del Homme que de vez en cuando nos viene con su lado más luminoso y sexy, nos recuerdan que el cambio no ha sido tan drástico, que sólo se han servido por momentos de un calzado distinto para caminar el sendero por el que llevan evolucionando de una manera coherente los últimos veinte años.

El disco abre inmediatamente antes con ‘Feet Don’t Fail Me Now’, desde ya uno de los puntos álgidos del inmenso repertorio de temazos de QOTSA, con esa intro oscura y poderosísima, unas guitarras que sobre todo en el estribillo te volarán la cabeza, y un interludio musical que grita a pleno pulmón que esto sigue siendo el show de Homme. Otra de las estrellas del disco es el medio tiempo ‘Fortress’, con unas armonías vocales que se te harán muy adictivas, y unos coros y teclados a los que deberás prestar atención, con momentos que se asemejan al Neil Young más pasado de distorsión que recuerdes.

Números como ‘Un-Reborn Again’ (con una clara influencia del Bowie más oscuro que puedas imaginarte), ‘Hideaway’ (el bajo se te meterá en la sien y los sintes te elevarán un metro del asiento, te lo prometo) o ‘Domesticated Animals’ (repetitiva y algo falta de inventiva, pero con un ritmo que se sale del clásico 4/4 y la hace mucho más interesante) ya los hemos oído antes, pero no desmerecen para nada el conjunto.

Por su parte, ‘Head Like A Haunted House’ y ‘The Evil Has Landed’ son algo más atípicos. La primera está quizá más cerca de lo que Homme nos suele ofrecer cuando trabaja mano a mano con Jesse Hughes en Eagles of Death Metal, y con las escuchas te irá ganando. ‘Evil’, la elegida como segundo y hasta la fecha último single, tiene momentos más marcadamente queeners, pero se atreve a añadir matices nunca vistos en la paleta de influencias del grupo, con un ambiente rítmico y ataques ácidos de guitarra que dejan claro que Homme está al tanto de la neo-psicodelia surgida en los últimos años, con Kevin Parker y su Tame Impala a la cabeza. El disco por fin cierra con ‘Villains of Circumstance’, una balada bonita con riffeos típicamente hommenianos apareciendo y desapareciendo como el Guadiana, y que significan un digno ‘hasta luego’ del grupo.

Es cierto que es quizás un nuevo giro en la carrera de las Reinas, y las diferencias con sus inmediatos predecesores están ahí, pero no han perdido su verdadera esencia. Al final, un músico con la personalidad y el bagaje de Homme, cuando decide otorgar la batuta de un disco a alguien es porque sabe que ese alguien va a llevarlo de la mejor manera a donde él mismo quiere que lo lleve. No estamos hablando de un rookie aquí. Es un tipo que llamó a Ronson, según sus propias declaraciones, debido especialmente a la grata impresión que le causó ese maravilloso hit para todos los paladares que fue ‘Uptown Funk’, canción capaz desde influir al nuevo disco de un grupo clásico del Stoner Rockamericano de los últimos veinticinco años, hasta a ser elegida como sintonía del populista y chabacano Hormiguero de Pablo Motos. Casi nada.

 

nota4
lo peor

El álbum no es ni de lejos lo mejor de su carrera, aunque no está tampoco ni remotamente cerca de ser siquiera mediocre.

lo mejor

Conserva la maravillosa esencia del grupo con matices nuevos, y aporta un par de grandes canciones a su discografía. 

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